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Monseñor Oswaldo Patricio Vintimilla Cabera, nació en Cuenca (barrio el Vado) el 2 de agosto de 1966, hijo de Manuel Vintimilla Ruiz y Cruz Carmelina Cabrera Reinoso es el quinto de seis hermanos.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela Arzobispo Serrano y los estudios secundarios en el Colegio Universitario Miguel Cordero Crespo donde se graduó de Bachiller en Ciencias Sociales.

El 29 de septiembre de 1983 ingresó al Seminario Mayor San León Magno de cuenca regentado por la Fraternidad Sacerdotal San Juan de Ávila, realizó sus estudios de filosofía y teología; ingresó en la misma sede de la Cuenca de la Pontificia Universidad Católica de Quito y obtuvo la Licenciatura en Filosofía. Fue ordenado sacerdote de la Arquidiócesis de Cuenca, en la Catedral de la Inmaculada, el 17 de noviembre de 1990, por Mons. Luís Alberto Luna.

En el año 2000 concluyó sus estudios en la Universidad Católica de Cuenca en la Facultad de Pedagogía y Sicología en la Licenciatura en Pastoral.

En agosto del 2001 fue enviado a Roma para especializarse en Sagrada Liturgia y estudió en el Pontificio Ateneo San Anselmo de los Monjes Benedictos, donde obtuvo la Licenciatura con el tema: el culto Eucaristía fuera de la Misa en el 2004.

Ha prestado sus servicios en la Arquidiócesis como: Párroco encargado de Cumbe y la victoria del Portete en 1990, Coadjutor de la vicaría de Gualaceo en 1991, Párroco del Cantón San Juan Bautista de Nabón desde 1991 hasta el 2001, Párroco encargado de San Felipe de Oña en 1995, Párroco de nuestra Señora del Carmen de Tarqui desde 2004 hasta el 2013 y Párroco del Espíritu Santo de Baños desde el 2013 hasta el 2016. Miembro del Consejo de Presbiterio, Vicario de Pastoral Indígena desde 1998 al 2001, Capellán de los planteles de la Universidad Católica de Cuenca desde 1990 hasta la fecha, Miembro del Consejo de Planificación de la Universidad Católica de Cuenca desde 2008 al 2012, Coordinador de la Comisión Arquidiocesana de Liturgia, Miembro de la Comisión de Pastoral del Niño Viajero desde 2008 hasta la fecha ,Socio fundador de la Fundación Educativa para el Desarrollo César Cordero Moscoso desde 2002, Asesor espiritual de los Monasterios del Carmen de la Asunción y de la Inmaculada Concepción.

El 25 de Junio ​​del 2016 fue nombrado por su Santidad el Papa Francisco como V Obispo de Azogues. Ordenando como Obispo por Mons. Giacomo Guido Ottonello, Nuncio Apostólico en el Ecuador y sede el 25 de Agosto de 2016.

SIGUIENDO La Línea Pastoral y Servicios Integrales de mis ilustres predecesores, con la bendición del Padre Dios, de mi Señor Jesucristo, de la Virgen María, mi Madre y el Patrón de San Francisco, continúa El Trabajo Ministerial en la Diócesis: El fundador Mons. Gabriel Díaz, el Señor Cardenal Raúl Vela, el amigo Mons. Clímaco Jacinto Zaraúz y el finado Mons. Carlos Altamirano.

Él nació en un hogar lleno de fe, creció en la práctica religiosa y en la vida cristiana. Desde la tierna infancia recibí mis padres y mis padres los rudimentos y las costumbres de la Santa Religión Católica y concurrí con ellos a los actos de culto que oficiaban ejemplares Sacerdotes que inclinaron en mi alma a anhelar la vocación sacerdotal; el fervor de la multitud de fieles que acompañan las misas diarias, las acciones litúrgicas, las novenas, las procesiones, el culto al Santísimo Sacramento, me entusiasmaba de tal manera que se encarnó en mi vida de niño y de jóven.Mis padres me revestían de pastor para las pasadas del niño Dios, el canto de los villanciscos cuencanos, llevaban el chagrillo de flores o el bracelillo para el incienzo en la gran procesión del 24 de diciembre que tenían una cuenca en todas las esferas sociales, bajo la dirección del exilio Apostol de la religiosidad popular, Mons. Miguel Cordero Crespo, mi paradigma al que acompañó después de monaguillo, Seminarista y Sacerdote por varios años; cuando pasó a la casa del padre, dejando atrás la memoria imborrable en Azuay y Cañar, los prelados de la Arquidiócesis me encargaron participar de un nombre de la Iglesia en el Comité encargado de la Magna Procesión, como se cumplió siempre con modestia y plena dedicación .

Próximos Eventos

Capilla Episcopal

  • Misa por los migrantes, todos los miércoles a las 16h30 (4:30 p.m.).

Parroquia La Catedral de Azogues

  • Todos los días desde las 7h00 a 19h00 Exposiciíon y Adoración al Santísimo Sacramento en su capilla.
  • Rosario de la Aurora el primer sábado de cada mes, por las calles de la ciudad: 5h00 (5:00 a.m.) y a continuación la Santa Misa. 
  • Misa por el Rvdo. Padre Armando Fajardo, el primer martes de cada mes a las 15h00 (3:00 p.m.).
  • Misa del jueves Eucarístico y Sacerdotal a partir de las 11h00 (11:00 a.m.).
  • Misas del Niño Manuelito: el segundo domingo de cada mes a las 11h00 (11:00 a.m.); y todos los lunes a las 19h00 (7:00 p.m.).
  • Misa del Movimiento Juan XXIII, los miercoles a las 19h00 (7:00 p.m.).
  • Misa del Movimiento Carismático Católico, los jueves a las 19h00 (7:00 pm).
  • De martes a sábado los sacerdotes de la parroquia atienden a los fieles en el sacramento de la confesión en la mañana y en la tarde. 

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  Rvdo. P. Edgar Fajardo 

Párroco de "San Pedro de Chorocopte" - Cañar

 

 

 

 

XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Ciclo C - 16 de Junio del 2019 - N.70

 

Siempre, pero especialmente en esta fiesta de la Santísima Trinidad, toda la liturgia está orientada al misterio trinitario, manantial de vida para todo creyente. "Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo": cada vez que proclamamos estas palabras, síntesis de nuestra fe, adoramos al único y verdadero Dios en tres Personas. Contemplamos con estupor este misterio que nos envuelve totalmente. Misterio de amor; misterio de santidad inefable. Este domingo la liturgia propone a nuestra consideración el misterio de la Santísima Trinidad. Aunque el tema nos puede sonar difícil y distante, tenemos que reconocer que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nos acompañan a lo largo de nuestra vida; empezamos y terminamos las actividades diarias “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”; los invocamos cuando vamos a emprender un viaje y cuando tenemos que enfrentar una dificultad. Nuestra vida como cristianos está marcada por esta invocación. Igualmente, la Trinidad es la esencia de la vida sacramental, pues pronunciamos su nombre al derramar el agua bautismal, también cuando somos “confirmados” y en la eucaristía, está presente en la administración de todos los sacramentos.

¿Qué queremos significar cuando usamos la expresión “Santísima Trinidad”? Queremos decir que en la unidad de Dios hay tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; de esta manera podemos afirmar que el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios; sin embargo, no hay tres Dioses sino uno solo aunque nuestra mente humana no pueda agotar todo el misterio. En los escritos sobre la Santísima Trinidad se suele repetir una anécdota que se atribuye a San Agustín. Cuenta esta tradición que Agustín pasaba largas horas junto al mar y allí reflexionaba sobre los misterios de nuestra fe. Un día vio que un niño había hecho un hueco en la arena y trataba de recoger en él el agua del mar. Agustín sintió curiosidad y le preguntó qué hacía. El niño le dijo que quería pasar toda el agua del mar a ese agujero. Ante semejante explicación, Agustín sonrió y dijo que era imposible. El niño le respondió que era más fácil lograr ese objetivo que tratar de comprender el misterio de Dios, que era el intento de Agustín.

Al concluir esta meditación en la fiesta de la Santísima Trinidad, acerquémonos confiadamente a Dios ya que hemos sido creados a imagen de Dios, asumamos la tarea de hacer presente en la sociedad la unidad y la comunidad; que el Dios Trinitario sea una inspiración para nuestro actuar.

María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, que fuiste coronada y exaltada en el cielo por las tres divinas personas, sostennos en el servicio a Dios y a nuestros hermanos.